Como
ya os comenté en anteriores entradas me he apuntado al club de lectura conocido
como Club Pickwick; un club que destaca por la lectura conjunta de clásicos.
Aunque ya lleva unos meses en activo, no ha sido hasta el mes de marzo que me
he unido y al mismo tiempo me he estrenado con el libro Nada de Carmen Laforet.
Premio Nadal 1944. Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar -poblado de seres extraños y apasionantes- y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, centras en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos convergen en un diálogo dramático. Comparada por la crÃtica con Cumbres borrascosas, Nada destaca por su prosa fresca y directa como la extraordinaria sensibilidad en la recreación de una voz femenina. Cuando el libro acaba, el lector tiene la seguridad de poder encontrar, al volver la esquina, a una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar. Es Andrea, absorta, queriendo algo, sin saber qué. Como el resto de los protagonistas, ha nacido a la vida real por un prodigio de la creación artÃstica. Prodigio más que suficiente para formar parte de la Historia de la Literatura.













